Cuando te ha tocado enfrentar duras pruebas en la vida, llega un momento en que logras comprender que la vida no es una lucha, no es una batalla que libras contra todo y contra todos. No, la vida es más que eso, mejor dicho, es todo lo contrario a eso.
La vida es alegría, es felicidad, es dicha, es bondad, es agradecimiento, y esto sólo lo logras cuando aprendes a vivir sin miedo. Si, cuando vives el presente, sin pensar en el pasado, sin preocuparte por el futuro, sólo disfrutando cada instante de tu vida, sin sentir miedo reviviendo algo que pasó alguna vez, sin sentir miedo por lo que podría pasar, sólo viviendo el momento presente, el aquí y el ahora, concentrandote justamente en él.
Como en la historia de la perfecta taza de té. Que la hace perfecta? Todos los elementos que la conforman? No. Es el hecho de que aprecies cada uno de ellos lo que la hace perfecta. Que percibas su aroma, que sientas su calor, que la saborees en ti boca, que aprecies su color, su aspecto, que percibas los sonidos que te acompañan al saborearla... Y todo esto es posible sólo su te concentras en lo que haces, tomar tu taza de té, sin recrear tu pasado, sin planear tu futuro, sólo viviendo el momento.
Y es de este modo que comienzas a vivir sin miedo, porque al disfrutar lo que haces no queda espacio para el temor. Porque al no asociar el presente con algo sucedido en el pasado, te liberas, y comienzas a vivir experiencias nuevas, puras, sin contaminarlas con el miedo que viviste alguna vez. Porque al disfrutar cada instante dejas de preocuparte por lo que pasará después, sin contaminar tu realidad, tu única realidad, el momento presente.
Quizás sea difícil vivir sin miedo, pero no imposible, dejándote llevar por tus emociones, por tus más sanos sentimientos de alegría y felicidad, que a fin de cuentas es lo que quieres lograr.
Vive, aprecia, agradece y disfruta!
Feliz día!